En plena calle Pintor Rosales, uno de los paseos más elegantes de la capital, ha abierto sus puertas Dolce Positano, un restaurante que transporta a los comensales directamente a la luz, los aromas y la sensualidad gastronómica de la Costa Amalfitana. Inspirado en el glamour eterno de la dolce vita y en la estética luminosa de Positano, este nuevo proyecto promete seducir a los amantes de la cocina italiana con una propuesta elegante, atrevida y profundamente emocional.
Detrás de este rincón mediterráneo está el chef napolitano Roberto Castellano, cuya trayectoria está marcada por la pasión por la tradición italiana y una carrera forjada entre algunas de las casas más emblemáticas de Nápoles. Castellano pasó por templos gastronómicos como Vincenzo Bellavia y Pizzeria Gino Sorbillo, antes de aterrizar en Madrid para participar en la apertura de Bel Mondo, uno de los proyectos italianos más mediáticos de la ciudad.
Su talento lo llevó después a Baldoria, donde ejerció como chef pizzaiolo durante la etapa en la que la pizzería consiguió importantes premios internacionales que la situaron entre las mejores de Europa y del mundo. Hoy, Castellano da un paso decisivo con su primer proyecto propio: un restaurante donde cada plato refleja su identidad y su memoria culinaria.
Una carta viva entre tradición e innovación
La propuesta gastronómica de Dolce Positano respira Italia, pero con un enfoque creativo. Los célebres Limones de Amalfi aparecen en distintas texturas y elaboraciones, aportando frescura y personalidad a una carta que cambia cuatro veces al año. Para el chef, cada plato es una pieza artesanal: una obra viva que evoluciona con la temporada, la inspiración y el producto.
Entre los bocados que probé, destacan algunos stuzzichini irresistibles, como las Carbopapas, patatas asadas con una cremosa salsa carbonara que convierten un gesto informal en puro placer. Entre los antipasti, la Burratesca y un delicado carpaccio abren el apetito, mientras que las Polpette della Domenica, inspiradas en la receta de la abuela del chef, llegan jugosas, elaboradas con carne de vaca y cerdo y asadas lentamente en su propia salsa.
La pasta fresca ocupa un lugar protagonista. Especialmente memorables son los tortellini hechos a mano rellenos de calabaza mantuana, acompañados de tartar de carabinero, crema de Parmigiano Reggiano y polvo de albahaca: un plato sofisticado que juega con el contraste entre dulzor, mar y umami. Pulpo Satalucía, a la parrilla con salsa Luciana de tomates cherry, aceitunas, alcaparras y ajo; queso ricotta y tarallini.
Otro imprescindible de la carta es la Lasagna Boscaiola, enriquecida con boletus asados, bechamel de trufa y trufa de temporada rallada en mesa, un plato que resume la esencia reconfortante de la cocina italiana.
Si algo distingue a Dolce Positano es su dominio de la pizza contemporánea. Todas resultan impecables, pero hay una que se ha convertido ya en icono de la casa: la Coppa del Mundo, coronada con brotes de espinaca, queso de cabra fundido, coppa di Parma DOP y un toque de miel.
No es casualidad que esta creación haya sido reconocida como una de las mejores pizzas de la Comunidad de Madrid en 2025. La carta también se aventura en platos menos habituales en España, como el conejo a la ischitana o la Bella Mbriana, guiños a la tradición más auténtica del sur de Italia.
Dulces con acento napolitano
El final dulce mantiene el nivel. Postres como el delicado Fiocco di Ricotta o el sorprendente babà reinterpretado en formato pie recuerdan que la repostería napolitana es una de las más seductoras del Mediterráneo.
Para acompañar, la casa propone una bodega donde el 80 % de las referencias son italianas, cuidadosamente seleccionadas para recorrer diferentes regiones del país, además de una coctelería de espíritu mediterráneo pensada para prolongar la experiencia.
Un viaje sensorial frente al Parque del Oeste
El espacio transmite calidez y frescura, con detalles artesanales, frutas decorativas y una barra inspirada en los chiringuitos de Positano. Todo invita a dejarse llevar por la sensación de verano eterno que caracteriza al Mediterráneo.
Con capacidad para 103 comensales entre terraza, barra y salón, Dolce Positano se adapta tanto a un aperitivo informal como a una cena especial. Más que un restaurante, es un pequeño viaje gastronómico donde la pasión, la constancia y la disciplina del chef se traducen en algo esencial: el afecto que llega a la mesa en cada plato.
Porque, al final, Dolce Positano no es solo una dirección en Madrid. Es una declaración de amor a Italia.
Dolce Positano
Paseo Pintor Rosales, 52. Madrid
Tlf: 697367891
Ticket medio: A partir de 30€