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¿Quieres alcanzar un objetivo que supone mucho esfuerzo y no sabes como ponerte a ello?

24 de Julio de 2017

Una persona que intenta dejar de fumar pero sus esfuerzos no son suficientes, tiende a manifestar su frustración a través de frases del tipo: “No tengo fuerza de voluntad para dejarlo”. Pero, ¿qué es la fuerza de voluntad? Y, ¿cómo podemos aumentarla? Aunque para nosotros la fuerza de voluntad sea algo interno, se refiere al comportamiento observable que realiza una persona en cuanto a unas acciones determinadas que suponen un coste en su esfuerzo. Es por ello, que cuando observamos a una persona realizar conductas persistentes a pesar del empeño que esto implica, nos resulta admirable y por el contrario, sentimos pereza si nosotros mismos tuviésemos que realizarlas. Todo este proceso, se guía a través del sistema de reforzadores en los seres humanos. A lo largo del día, las personas realizamos acciones, que en su mayoría, son recompensadas a corto plazo.

Basándonos en los posibles reforzadores que podemos obtener tras realizar conductas, encontramos que pueden existir a corto, medio y largo plazo. Cada vez con más frecuencia, nos encontramos con problemas de baja tolerancia a la frustración, tanto en niños como adultos, exigiendo imperiosamente obtener beneficios en un período de tiempo casi inmediato a la acción realizada.

Resulta lógico por tanto, que nuestra “fuerza de voluntad” flaquee en objetivos como dejar de fumar, seguir una dieta, comenzar a correr o preparar una oposición por ejemplo. Todos estos retos, suponen consecuencias a largo plazo, y los refuerzos llegarán pasado un extenso período de tiempo. ¿Esto quiere decir, que no existe manera de mejorar nuestra predisposición a conseguir objetivos? Por supuesto que no, de hecho, vamos a comentar unos pequeños trucos que nos facilitarán la consecución de esas metas prolongadas en el tiempo:

Busca tu motivo: Hemos observado que para que una conducta se vuelva consistente, resulta más efectivo obtener refuerzos a corto plazo. Es por ello, que trataremos de anticipar el beneficio que nos va a proporcionar aquello que realicemos. Por ejemplo, debemos pensar lo bien que nos vamos a sentir tras conseguir cumplir con los hábitos de la dieta en el día, o la autorrealización de haber conseguido estudiar dos horas seguidas. No nos obsesionemos con el resultado final, lo importante es el momento presente.

Da pistas a tu cuerpo: Puesto que el objetivo es un esfuerzo adicional para nosotros, vamos a intentar ponérnoslo fácil. Aunque la tarea en sí resulte luchar contra la pereza, podemos hacerlo lo más cómodo posible. Volvemos con un ejemplo: si vamos a salir a correr en días alternos (lo más recomendable), lo haremos en aquellas horas que no supongan un esfuerzo adicional para nuestro cuerpo; dejaremos nuestra ropa preparada; y nos hidrataremos bien antes y después de salir. Por supuesto ¡no debemos olvidar recuperar energías al volver!

Conversión a una rutina: ¿Cuánto tiempo debe pasar para que nuestro cuerpo interprete nuestras acciones como una rutina, y sea algo automático? Bien, esta pregunta aún sigue mostrando disonancias entre autores. Hasta la actualidad, se manifestaba que para ejercer una rutina debían transcurrir 28 días hábiles; sin embargo, estudios recientes han invalidado esta teoría, demostrando que nuestro mecanismo neuronal no aprende en ese período la estabilización de una rutina. Para que el cuerpo “automatice” o al menos comience a hacerlo, es necesaria la realización de la conducta durante 66 días.

Tras poner en práctica todas estas pautas, con dedicación y por supuesto actitud positiva, generaremos una rutina consistente, sana y llena de propósitos que nos conducirán a seguir adelante, obteniendo recompensas no solo en el final del camino, sino también a lo largo de este y sobre todo, tras conseguir nuestro objetivo final, ya que es imprescindible, mantener esa conducta que ha reforzado nuestro estilo de vida durante esos días, aunque hayamos alcanzado nuestro prototipo final, porque el beneficio posterior, consistirá en el mantenimiento del logro alcanzado.

El mayor motivo que debemos buscar, es el que genere nuestro bienestar y sobre todo, nos anime y motive a seguir mostrando lo mejor de nosotros mismos.

Publicado por: Sandra Labajos.

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FUERZA DE VOLUNTAD, MOTIVACIÓN, CONSEJOS MOTIVACIONALES, ACTITUD POSITIVA, EL BLOG DE SANDRA LABAJOS., TFR MODA.

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