TFR FACEBOOK TFR GOOGLE TFR INSTAGRAM
FOTOGRAFÍA PROFESIONAL
OJO CRÍTICO

¿TE HAS COMIDO LAS ACELGAS?

O cómo las obligaciones siempre se quedan en el plato y sólo nos comemos el filete...

26 de marzo de 2018

Los días pasan volando y haciendo un recuento rapidito de los temas de calado femenino que han marcado este mes de Marzo no puedo, por menos, que pararme a hacer un análisis express del famoso día 8 y la huelga en que las mujeres reivindicaban libertades y derechos. Y digo reivindicaban y no reivindicábamos porque, visto lo visto, todos esos eslóganes, tamborradas, gritos y proclamas no lograron que me sintiera representada ni un segundo ¡Una pena!

Y ahora, claro, con toda razón, admito, vendrán los comentarios de condena, para esta que suscribe, por “pija privilegiada que nunca ha tenido que pelearse nada”. Pero, por lo mismo y al mismo tiempo, se me escapa una risita entre triste y cabrona, fantaseando con que nunca he luchado, no me he movido y no me he tirado al foso de los leones... ¡Que si, que si...que está muy claro! Pero, bueno, no estoy aquí para peleítas...

Señoras, para todo hay mesura... ¡ay no!... perdón...señoras no, que es patriarcal...mujeres...eso, mujeres sin más. Pues eso ¡mujeres, un poco de calma!

Pero qué queréis que os diga, lo de señora no me molesta nada; de hecho, yo me siento una señoraza y si es patriarcal que lo sea, porque “mujer” es la especificación de mi género y “señora” la de mi condición vital, emocional y de respuesta ante las adversidades de esta vida. Y como lo que más he hecho, que recuerde, es vivir y responder a las circunstancias que me han tocado, pues eso, que soy una señora y como tal quiero ser tratada, respetada y, si cabe, amada; que esto último hay que merecérselo siendo mujer, hombre o bicho bola.

Y tengo buena genética, he de reconocer; mi abuela paterna, nacida en los ultimísimos años del siglo XIX, se licenció en Magisterio y se casó a los treinta, una edad añeja para la época, ejerciendo toda su vida con la mayor naturalidad. La madre de mi madre desarrolló una asombrosa carrera política y social, apechugando con una biografía dolorosa de orfandades y viudedad digna de una novela de Dickens... y tan fresca. Ambas dieron por hecho que la educación de nietos y nietas debía ser exacta en cuanto a formación académica y cultural sin diferencias ni excusas. Mi madre y mis tías, en general, han sido admirables como profesionales unas o cabeza de amplias familias otras, pero todas, sin excepción, mentes cultas, despiertas y resolutivas. Pero, oye ¡qué cosa! no las he visto nunca pegar chillidos exigiendo derechos o libertades, porque ya las ejercían ellas por su cuenta y no necesitaban parar una clase universitaria o llamar cobardes y asquerosas a las que, como yo, no seguimos proclamas.

La libertad empieza por el respeto hacia todo, lo que nos gusta y lo que no. Y aunque te parezcan justísimas tus exigencias, creo que lo sublime reside en comprender que hay personas que demandamos otras causas, sin por eso convertirnos en el enemigo a batir. Es más que triste intentar obligar a nadie a seguirnos, porque esto es una cuestión de eso, de personas y mis derechos ya los lucho yo cada día, con el recuerdo de mis valientes antepasadas enganchado en el pecho, cual medalla militar. Divorciada, con una edad que me excluye del mercado, un hijo divinamente educado, una carrera y un talento reconocido, me levanto cada día sabiendo que esto es la jungla y que la pelea está a la vuelta de cada esquina; porque hay poco y hay que repartirlo y en esta lucha no hay sexos. Para mi asombro y tristeza, muchas veces he recibido la peor patada de otras mujeres que me juzgaron sin conocerme. Como la jueza que casi me arrebata a mi hijo, acostumbrada como estaba a las esposas florero que pelaban maridos en La Moraleja, donde yo vivía, y que no atendió en ningún momento al hecho de que, en mi caso, yo era más bien la parte mantenedora. O todas aquellas que me han pateado un trabajo o me han relamido un novio o marido solo por aquello de “¡Que se joda la rubia guapa!”

Ni son todas así, ni tampoco lo son los hombres. Porque en todas partes hay compañeros fieles y también verdaderos cabronazos. Pero eso, queridas, no reside en el género, sino en la calidad del alma y la conciencia.

Y eso abunda poco.

Y ser mujer u hombre no es un grado, es solamente un accidente cromosómico.

Así que animo a demostrar valías y luego, ya le daremos al tambor por los derechos. Lo malo es que casi siempre los sirven acompañados de cosas tan poquito ricas como las obligaciones...¡poooobres!... son como las acelgas que acompañan al filete; todo el mundo sabe que están pero nadie se las come.

De esto va esta vaina...de que nada es gratis, por mucho que parezcas una batucada brasileña... Ah...que esto tampoco se dice...¡Vaya!

TFR NOTICIAS DE MODA

Publicado por: MÓNICA OCHOA

26|03|2018.

TFR MODA NEWSLETTER

He leido y acepto las Condiciones de uso así como la Politica de protección de datos.

SOMOS SOCIABLES

TAGS

REFLEXIONES, FOTOGRAFÍA, MODA, ARTE, INSTAGRAM, PHOTOSHOP, RETOQUE FOTOGRÁFICO,, EL BLOG DE MÓNICA OCHOA, THE FASHION ROUTE MAGAZINE, TFR MODA.

TE PUEDE INTERESAR